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Adaptarse a volver a madrugar cuando empiece el colegio

Las vacaciones de verano se asocian con frecuencia a largas noches cálidas, dormir hasta tarde y una lenta rutina por las mañanas. Por muy bien que pueda sonar, las vacaciones de verano también suelen conllevar patrones de sueño irregular que hacen que a muchos niños les resulte difícil levantarse por la mañana cuando empieza de nuevo el colegio. Así pues, hemos recopilado una serie de sugerencias útiles para ayudar a los niños a volver a una rutina de sueño normal cuando acaben las vacaciones de verano.

Poco a poco 

Es más fácil cambiar la rutina de sueño de su hijo/a si va haciendo cambios graduales. Por ejemplo, si anima a su hijo/a a irse a la cama y despertarse 15 minutos antes todos los días, poco a poco se irá acostumbrando a madrugar. Esta estrategia es mejor que un cambio brusco en la rutina de acostarse, que resulta más difícil de mantener. Más adelante, cuando su hijo/a se haya acostumbrado a la nueva rutina de sueño, también debe intentar motivarlo/a a seguir la misma rutina durante los fines de semana; se mantiene mejor un buen ritmo circadiano si se tiene la misma rutina de sueño toda la semana. Por supuesto se pueden hacer excepciones, pero debe saber que un patrón de sueño inalterado hace sentirse mejor, haya colegio o no. 

No olvide que los dispositivos electrónicos como televisores, teléfonos y videojuegos pueden hacer que a los niños les resulte más difícil conciliar el sueño si los utilizan entre 1 y 2 horas antes de irse a la cama. El motivo es la luz brillante que emite la pantalla LCD. Se asemeja a la luz del día y, en consecuencia, hace que los niños estén más alertas. Así pues, es una buena idea motivar a los niños a evitar los videojuegos sugiriéndoles alternativas que les ayuden a relajarse antes de acostarse, como leer.

La comodidad facilita el sueño

Seguro que será más fácil convencer a su hijo/a de ir a su dormitorio si sabe que le espera una cama bonita y cómoda. Por lo tanto, asegúrese de que el colchón sea de buena calidad y tenga la suavidad y el apoyo adecuados para las diferentes partes del cuerpo, como las caderas y los hombros. Además, el colchón debe combinarse con tejidos foamizados y materiales de relleno que proporcionen una excelente transpiración del aire. Cuando haya hecho todos estos cambios, los niños amarán sus camas. 

Otra recomendación es dejar que el niño participe escogiendo el estilo del dormitorio; la higiene del sueño suele mejorar con algo tan simple como sentirse a gusto y disfrutar del aspecto de un dormitorio. 

Convertir el dormitorio en un paraíso del sueño 

Hay muchas oportunidades cuando se trata de sacar el mayor partido de un dormitorio; utilizando un almacenamiento inteligente y buscando la cama del tamaño adecuado puede hacer que hasta la habitación más pequeña se convierta en el perfecto paraíso del sueño.

Suele ser una buena idea que el dormitorio sea una habitación en la que su hijo/a solo duerma. Así pues, si es posible, anime a su hijo/a a que juegue y estudie en otras habitaciones. Si no es posible, al menos puede intentar crear un entorno libre de distracciones innecesarias, especialmente antes de irse a la cama. Si el dormitorio no es lo suficientemente grande, siempre puede buscar formas de hacer sitio a otros muebles, como una mesa pequeña para estudiar.

Rutinas de sueño de adulto

Si le cuesta adquirir una rutina de sueño regular, siempre puede intentar aplicarse los consejos anteriores, ya que un buen horario de sueño es tan importante para los adultos como para los niños, sin importar lo que esté haciendo.